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En China, la gente alquila su rostro a la IA para microdramas y anuncios generados por IA

🕒 Publicado en Zendoric: 29 de julio de 2026 · 00:34

El auge de la inteligencia artificial en China ha dado lugar a un mercado inédito: plataformas donde las personas pueden alquilar o licenciar su propio rostro para que sea utilizado en contenido generado por IA.

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El auge de la inteligencia artificial en China ha dado lugar a un mercado inédito: plataformas donde las personas pueden alquilar o licenciar su propio rostro para que sea utilizado en contenido generado por IA. Según recoge Rest of World, estas plataformas pagan a los usuarios entre 15 y 700 dólares por licenciar su imagen, que luego se emplea en anuncios, videojuegos, comerciales de televisión y, sobre todo, en 'microdramas', las series de vídeo ultracortas y verticales pensadas para el móvil que constituyen una industria de miles de millones de dólares en el país.

El funcionamiento es similar al de un catálogo de casting: las plataformas reúnen imágenes subidas por los propios usuarios o tomadas en estudios designados, y los productores pueden filtrar candidatos por género, edad o categorías como 'chica de al lado', 'rostro curtido' o 'supermodelo', además de por el género narrativo del proyecto (thriller, comedia, romance). Los propios usuarios eligen en qué tipo de productos o escenas puede aparecer su cara y fijan el precio según el tipo de rostro, los usos permitidos y el número de producciones en las que puede emplearse.

El contexto que explica este mercado es la rapidísima adopción de IA en la producción audiovisual china: más del 95% de los 128.000 microdramas estrenados en el país durante el primer trimestre de 2026 utilizaron IA en algún punto de su producción. A diferencia de Estados Unidos, donde las disputas por el uso no autorizado de rostros generados por IA se han centrado en celebridades (los casos de Tom Hanks o Scarlett Johansson son los más citados), en China el problema afecta sobre todo a personas anónimas que descubren su propia cara protagonizando dramas de IA para los que nunca dieron su consentimiento.

Un ejemplo citado es el de Hongguo, la plataforma de dramas de IA de ByteDance (la empresa matriz de Douyin, la versión china de TikTok), a la que dos influencers acusaron de robar y alterar sus rostros mediante IA sin autorización; el minidrama en cuestión, que había superado los 40 millones de visualizaciones, fue retirado. ByteDance afirma haber eliminado más de 85.000 vídeos con reproducciones no autorizadas de caras y voces mediante IA desde comienzos de 2026.

En ese escenario han surgido intermediarios como ActID, con sede en Shenzhen, que gestionan los acuerdos de licencia, monitorizan internet para detectar usos no autorizados de los rostros registrados y conectan a los usuarios con abogados si es necesario emprender acciones legales. Desde su lanzamiento en marzo de 2026, ActID ha registrado unos 800 usuarios, de los que unos 300 han aceptado licenciar su imagen para producciones de IA; entre ellos hay extras profesionales, influencers y personas sin experiencia actoral. Hasta ahora, dos producciones de dramas de IA han licenciado unos 10 rostros a través de la plataforma, con precios de entre 99 y 500 yuanes (15 a 74 dólares) por episodio, de los que ActID se queda una comisión del 10%. Su directora de marketing, Camille Yan, explica que los productores buscan caras atractivas para los papeles protagonistas pero también rostros distintivos, como personas mayores, ya que estos dramas 'no requieren capacidad actoral en absoluto': la cara sirve solo como material de origen.

Otra plataforma, New Claw, con sede en Chengdu, nació del giro de negocio de una productora tradicional que vio cómo la IA trastocaba su actividad. Según su responsable de operaciones, Long Lyu, desde finales del año pasado la producción de dramas tradicionales se redujo, los presupuestos publicitarios se contrajeron y hasta marcas de lujo empezaron a decantarse por producciones generadas con IA, porque licenciar un rostro resulta más barato que contratar a una persona para actuar. New Claw ha fijado un precio mínimo de 500 yuanes (74 dólares) por imagen para evitar que los usuarios compitan entre sí a la baja.

El uso de rostros reales también se plantea como una posible solución a otro problema señalado por los espectadores en redes sociales: la sensación de que muchos personajes generados por IA se parecen entre sí. De hecho, Hongguo anunció en julio que actuaría contra los dramas con rostros demasiado homogéneos.

No todos ven estas plataformas como una solución sin riesgos. Xu Fang, un modelo de 21 años de Shanghái que ha presentado una demanda contra una marca de moda china por usar su rostro en productos que nunca llegó a modelar, afirma que jamás vendería los derechos de su propia cara: teme no poder controlar cómo la IA podría llegar a modificar su imagen o retratarlo de forma degradante. La adopción acelerada de la IA ha disparado los litigios por el uso no autorizado de la imagen de las personas: el Tribunal de Internet de Guangzhou ha visto unos 700 casos relacionados con el robo de rostros mediante IA en los últimos tres años, según el medio National Business Daily. En marzo, el Tribunal de Internet de Pekín emitió una sentencia considerada un precedente legal importante —ampliamente citada por medios estatales chinos— en un caso de un drama de IA acusado de usar sin consentimiento la imagen de una celebridad: el tribunal determinó que usar el rostro de una persona en intercambios de cara ('face swaps') generados por IA sin autorización es ilegal, incluso si la imagen ha sido modificada.

La abogada pekinesa Yile Deng, especializada en casos de derechos de imagen relacionados con IA, considera que la aparición de este modelo de negocio para vender derechos de imagen facial es un paso positivo hacia un marco comercial y legal más claro, pero advierte de que estas plataformas no pueden eliminar los riesgos de fondo: una vez que los datos faciales de una persona entran en un mercado de IA, esa persona puede perder el control a largo plazo sobre cómo se usa su identidad biométrica, ya que las plataformas no pueden impedir el intercambio de caras no autorizado, la recopilación ilegal de datos ni su uso futuro para entrenar nuevos modelos de IA. Según Deng, el problema más evidente sigue siendo el alcance poco claro de las autorizaciones: muchas agencias pagan solo unas decenas de dólares por los datos faciales, pero los contratos suelen tener términos de licencia tan vagos que resulta imposible saber quién usará finalmente esa imagen o con qué fin.

El escepticismo también llega desde dentro de la propia industria de dramas de IA. La directora Wendi Ma explica que algunas producciones han comprado rostros para que los personajes no parecieran 'demasiado de IA', pero que la mayoría de los minidramas generados por IA siguen recurriendo a personajes íntegramente sintéticos, porque, en definitiva, lo que más pesa es el control de costes.

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Fuentes y referencias