Bibliotecarios dan talleres virales para enseñar a la gente a 'evitar la IA' y desactivarla en sus dispositivos

🕒 Publicado en Zendoric: 28 de julio de 2026 · 00:38
Un artículo de TechCrunch (Amanda Silberling, 25 de julio de 2026) describe un fenómeno que está creciendo en bibliotecas públicas: talleres llamados "Avoiding AI" (Evitando la IA), pensados para enseñar al público a desactivar herramientas de inteligencia artificial en sus teléfonos y dispositivos, en lugar de a…
Un artículo de TechCrunch (Amanda Silberling, 25 de julio de 2026) describe un fenómeno que está creciendo en bibliotecas públicas: talleres llamados "Avoiding AI" (Evitando la IA), pensados para enseñar al público a desactivar herramientas de inteligencia artificial en sus teléfonos y dispositivos, en lugar de a usarlas.
El reportaje sigue de cerca a Charlie Bailey, bibliotecario en el sur de Filadelfia, que imparte una sesión de una hora en la que primero explica de forma general cómo funcionan los chatbots de IA y otras herramientas de consumo, por qué alguien querría usarlas y por qué alguien podría preferir no hacerlo. Después recorre, paso a paso y proyectado en pantalla, las principales plataformas y dispositivos tecnológicos para mostrar cómo desactivar funciones concretas, incluyendo Apple Intelligence y Gemini. Bailey explica que la idea surgió de la frustración de la gente al sentir que herramientas de IA que nadie pidió se les imponen por todas partes, y defiende que enseñar esto es una forma de alfabetización digital y de devolver a las personas autonomía sobre si quieren o no usar IA.
Bailey se inspiró en Hannah Cyrus, bibliotecaria en Bangor (Maine), quien publicó un artículo académico sobre el taller que ella misma desarrolló y que después fue contactada por docenas de bibliotecarios de todo el mundo pidiéndole materiales, algo que —según cuenta— nunca le había pasado con ningún otro proyecto. Cyrus cuenta que en la biblioteca de Bangor cada vez recibía más preguntas de usuarios sobre cómo apagar las funciones de IA y por qué el sistema intentaba escribir sus correos o resumir mensajes de una sola frase que podían leer perfectamente solos. Ante el aluvión de cobertura mediática sobre productos de IA, decidió crear un taller que explicara lo básico de la tecnología y, después, cómo desactivarla para quien no quisiera usarla.
El éxito sorprendió a ambos bibliotecarios. Las clases habituales de Cyrus, como "Introducción a la Computación", suelen atraer una docena de personas; sus dos primeros talleres de "Avoiding AI" tuvieron que cerrar inscripciones a 30 asistentes, abrir lista de espera y transmitirse por Zoom, alcanzando unas 70 personas cada uno contando la retransmisión en directo. En Filadelfia, la publicación en Instagram anunciando el taller de Bailey superó los 2.000 "me gusta" y 220 veces compartida, muy por encima de las pocas decenas que suelen recibir las publicaciones habituales de la biblioteca; tuvo que programar una segunda sesión porque la primera se llenó de inscripciones.
El artículo también recoge el ambiente y las intervenciones del público durante el taller de Bailey: hay una sensación de camaradería entre desconocidos, y en un momento un asistente comparte el truco de añadir "&udm=14" al final de una búsqueda de Google para ocultar los resultados generados por IA, un consejo que Bailey anota en la pizarra junto a las credenciales del wifi para adolescentes. Entre los testimonios citados, un asistente llamado Johnny señala la preocupación de que, tras el esfuerzo de comprar una vivienda, dentro de dos años pueda aparecer un centro de datos al lado de su casa; otra asistente, Gabrielle, dice sentir que la IA se le "impone" constantemente en el trabajo y que cada vez que la ve piensa en el impacto ambiental, aunque aclara que no rechaza la tecnología en bloque, ya que no está en contra de la IA aplicada a avances médicos.
Tanto Cyrus como el propio texto subrayan que el movimiento no busca rechazar la tecnología en su conjunto: Cyrus menciona lo útil que resulta el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para digitalizar documentos antiguos en la biblioteca. La idea central, según explica, es que la adopción forzada de la IA en los dispositivos de la gente puede ser "la gota que colma el vaso" tras una creciente conciencia sobre la influencia desproporcionada que estas grandes tecnológicas ejercen sobre los usuarios, que sienten no estar utilizando estos productos del modo en que realmente querrían.
En conjunto, el artículo retrata un fenómeno cultural incipiente pero con eco viral: bibliotecas públicas actuando como espacios de alfabetización crítica frente a la IA, donde el objetivo no es la aversión tecnológica per se, sino recuperar la capacidad de elegir frente a un diseño de producto que, según los propios asistentes y bibliotecarios citados, empuja a la adopción por defecto.
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