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Warhound capta 200 M$ a una valoración de 1.200 M$ para diseñar perros militares genéticamente mejorados con equipo de Anduril

🕒 Publicado en Zendoric: 27 de octubre de 2026 · 00:16

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Warhound, una nueva empresa que acaba de salir del modo sigiloso, ha anunciado una ronda de 200 millones de dólares que la valora en 1.200 millones. Entre los inversores figuran Sequoia, 8VC, Corner Ventures e In-Q-Tel, el fondo de capital riesgo respaldado por la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses.

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Warhound, una nueva empresa que acaba de salir del modo sigiloso, ha anunciado una ronda de 200 millones de dólares que la valora en 1.200 millones. Entre los inversores figuran Sequoia, 8VC, Corner Ventures e In-Q-Tel, el fondo de capital riesgo respaldado por la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses. La idea surgió de Ben Lamm, de Colossal Biosciences, y de Palmer Luckey, de Anduril: crear mediante ingeniería genética perros de trabajo para el ejército de Estados Unidos, las fuerzas del orden y otros equipos de emergencia.

Los perros de Warhound todavía no existen. Según la compañía, estarían destinados a tareas peligrosas para las personas o difíciles para las máquinas, como la detección de bombas, las búsquedas y otras operaciones especializadas. En su anuncio, la empresa afirma que más de el 80 % de los perros de trabajo del ejército estadounidense proceden de Europa y que menos de la mitad resultan aptos para el servicio. Su argumento es que el suministro es cada vez más escaso y que Estados Unidos depende más de otros países para un recurso importante en tareas militares y policiales.

Lamm explicó a TechCrunch que conoció a Luckey hace aproximadamente un año en una conferencia, donde este comentó que debía hacerse más por los perros de trabajo militares. Tras mantener el contacto, Lamm investigó cómo se crían estos animales y concluyó que muchos no superan el entrenamiento por predisposiciones hereditarias, como mala vista o una alta probabilidad de cáncer, displasia de cadera o atrofia muscular. Su tesis es que se puede mejorar a los perros en salud, longevidad, velocidad, agilidad y olfato, por ejemplo para detectar explosivos.

El método descrito parte de las razas de mejor rendimiento, el pastor belga malinois y el pastor alemán. El equipo de Colossal ha tomado líneas celulares de estos animales, es decir, células vivas cultivadas en laboratorio, y las ha guardado en un biobanco. A partir de ahí, la idea es editar los genes de los perros, añadiendo los que mejoren el rendimiento y eliminando los que no, para crear "un nuevo tipo de perro". Colossal, conocida por sus proyectos de desextinción de animales como el dodo y el mamut, usa inteligencia artificial y tecnología propia para clonar genes e identificar y copiar genes animales.

Anduril aportará software y hardware, como chalecos de protección y gafas, para mejorar la conciencia situacional y la coordinación entre los perros y sus guías. Lamm puso como ejemplo chalecos antibalas con sensores de datos que envíen información a los guías para que comprendan mejor lo que ocurre. Según él, estos añadidos mejorarán la seguridad y la salud de los animales más allá de la genética, "encima del perro, no dentro del perro", y protegerán también a los guías humanos.

En cuanto a la estructura, Luckey es socio del proyecto pero no tiene participación accionarial, según Lamm. Colossal sí posee capital de la empresa y la apoya mediante la licencia de su tecnología. Viagen, otra empresa propiedad de Colossal, será socia de Warhound para clonar los perros; Lamm asegura que su tecnología tiene una alta tasa de éxito de clonación y que Colossal ya la emplea en su programa de protección de especies en peligro.

El calendario previsto es ambicioso: la primera tanda de perros está a punto de ser clonada e incubada, los nacimientos se esperan a comienzos del próximo año y el servicio debería empezar, idealmente, en un plazo de dos años. Warhound aún no sabe cuánto cobrará por los animales, pero espera vender a servicios de primera respuesta, al Departamento de Defensa, a grupos de servicio militar y a cuerpos de policía.

Sobre la aprobación gubernamental, Lamm se limitó a decir que la compañía ha informado a numerosos organismos públicos. Ante la pregunta por la seguridad de la población civil, respondió que cada perro será entrenado como cualquier perro de trabajo militar y gestionado por quien lo compre. La empresa dice trabajar bajo la guía de la American Humane Society para certificar su programa de entrenamiento, y confía en que, al retirarse, los animales entren en el Military Working Dog Reunification Program de esa organización, que busca hogar a perros militares jubilados, u otro de sus programas. La entidad declaró que aplaude que Warhound y Colossal hayan invitado a la primera organización humanitaria nacional del país a participar, y que espera trabajar con ellas para garantizar un trato humanitario a los animales.

Conviene subrayar que casi todo lo anterior son declaraciones y planes de la propia empresa: no hay todavía animales editados, ni precios, ni aprobaciones públicas detalladas, y los plazos de nacimiento y servicio son aspiraciones. Las cuestiones sobre bienestar animal, fiabilidad de las modificaciones genéticas y supervisión quedan, por ahora, sin respuestas concretas más allá de las menciones al entrenamiento convencional y a la certificación con una organización humanitaria.

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Fuentes y referencias