La IA ya rompe matemáticas, no solo código: Mythos halla un fallo real en un candidato poscuántico del NIST

🕒 Publicado en Zendoric: 29 de julio de 2026 · 00:34
Claude Mythos, el modelo de seguridad de Anthropic, ha hallado debilidades matemáticas en HAWK, candidato poscuántico del NIST, y en una versión reducida del AES. Ningún sistema en uso corre peligro, pero pasar de cazar bugs de software a romper primitivas criptográficas es un cambio de categoría.
Por CyberScoop · 28 de julio de 2026.
Anthropic ha anunciado que su modelo de investigación en ciberseguridad, Claude Mythos Preview, encontró debilidades matemáticas en dos esquemas criptográficos. La compañía lo describe como un avance de investigación «sustancial», y aclara de entrada que ninguno de los dos fallos afecta a software en uso hoy.
El primero afecta a HAWK, un esquema de firma digital poscuántica —diseñado para resistir ataques de futuros ordenadores cuánticos— que el NIST (el instituto federal estadounidense de estándares, encargado de elegir qué algoritmos protegerán internet la próxima década) tiene bajo evaluación. Trabajando junto a un investigador humano, Mythos encontró un atajo matemático, un «automorfismo no trivial», en la retícula (la estructura matemática que sostiene la seguridad de HAWK). El hallazgo reduce a la mitad la fortaleza efectiva de las claves: para mantener el mismo nivel de seguridad habría que duplicar su tamaño, según Anthropic, lo que anula buena parte de lo que hacía atractivo a HAWK frente a otros candidatos.
El segundo fallo apareció en una versión debilitada del AES (Advanced Encryption Standard, el cifrado que NIST adoptó en 2001 y que protege la inmensa mayoría del tráfico de datos cifrado del mundo). Trabajando en gran medida por su cuenta, Mythos ideó un atajo bautizado «Möbius Bridge» que elimina un paso de consulta en tabla que antes obligaba a comprobar 256 valores por separado. Combinado con otras optimizaciones, el resultado es el ataque teórico más rápido conocido contra la versión de prueba de siete rondas del AES —la real usa diez—, entre 200 y 800 veces más veloz que los anteriores. Sigue siendo un ejercicio de laboratorio: requeriría una cantidad imposible de mensajes objetivo, una cifra sin ningún correlato práctico, y no toca el AES completo que protege el software cotidiano.
Anthropic dice haber seguido el protocolo estándar de divulgación responsable: avisó a los diseñadores de HAWK en junio, coordinó la publicación con una lista de correo del NIST y briefeó antes a gobiernos y socios de la industria. También construyó, junto a ETH Zúrich, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad de Haifa, una herramienta compartida llamada CryptanalysisBench para que otros equipos midan de forma comparable cómo se comportan los modelos de IA frente a distintos cifrados. Ellen Boehm, de la firma de gestión de identidad digital Keyfactor, valoró el hallazgo como prueba de que el proceso de evaluación poscuántica del NIST «funciona», y advirtió a las empresas de que necesitan visibilidad real de dónde vive su criptografía y un plan de migración poscuántica si aún no lo tienen.
Esta noticia no llega aislada. Es la continuación natural de lo que Zendoric viene siguiendo desde que Mythos empezó a destaparse: primero fue la cifra de más de 10.000 fallos de software encontrados en su primer mes de uso por socios de Anthropic, con tasas de detección que se multiplicaron por diez en algunos casos; ahora es la ruptura de primitivas matemáticas, un salto de categoría distinto. En junio, los servicios de inteligencia de la alianza Five Eyes advirtieron que modelos de IA capaces de causar estragos en el dominio cibernético estaban a «meses» de distancia; un informe reciente, sin embargo, constató que pese a la avalancha de vulnerabilidades descubiertas, el nivel de amenaza real en internet no ha cambiado de forma sustancial. Conviene sostener las dos cosas a la vez sin dramatizar ni relajarse.
La distinción importa y es donde está, a nuestro juicio, la verdadera noticia. Encontrar un bug de software es un problema de implementación: se parchea, se despliega la actualización y el sistema vuelve a ser seguro. Encontrar una debilidad matemática en la propia retícula de un esquema de firma poscuántico es otra cosa: no se parchea, se rediseña el algoritmo, y si eso ocurre después de estandarizado —no es el caso aquí, HAWK sigue en evaluación— el coste de migración para gobiernos y empresas se cuenta en años. Anthropic lo reconoce de forma explícita: la propia compañía admite no tener resuelto qué debería pasar si un modelo de lenguaje encuentra mañana una vulnerabilidad de este tipo en un sistema criptográfico que ya protege infraestructura crítica en producción, no en un banco de pruebas académico. Es una pregunta de gobernanza sin respuesta, y hacerla pública antes de que ocurra es, paradójicamente, la parte más responsable de todo el ejercicio.
A corto plazo, esto añade presión real: las organizaciones necesitan tratar su infraestructura de confianza criptográfica como algo vivo y operativo, no como un entorno estático que solo cambia cada pocos años cuando se publican nuevos algoritmos, tal como apunta Boehm. A largo plazo, sin embargo, esta misma capacidad es la que puede acelerar —no solo amenazar— la transición hacia una criptografía poscuántica sólida: una IA capaz de encontrar el punto débil de un candidato antes de que se estandarice es exactamente el tipo de escrutinio que necesita el proceso del NIST para no legar al mundo una base matemática rota de fábrica. Ese es el patrón que nos parece más relevante en toda la familia Mythos/Glasswing: la misma herramienta que expone el riesgo de corto plazo es la que, bien gobernada, construye los cimientos de un internet más difícil de romper dentro de diez años.
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