El cable que podría transformar la red eléctrica de Nueva York enfrenta contratiempos

🕒 Publicado en Zendoric: 24 de julio de 2026 · 00:29
La Champlain Hudson Power Express (CHPE), la línea de transmisión subterránea más larga de Norteamérica, se inauguró en mayo tras 15 años de planificación y una construcción que arrancó a finales de 2022.
La Champlain Hudson Power Express (CHPE), la línea de transmisión subterránea más larga de Norteamérica, se inauguró en mayo tras 15 años de planificación y una construcción que arrancó a finales de 2022. Se trata de un cable de 339 millas (unos 545 km) que conecta Quebec con Queens, formado por un haz de dos cables de corriente continua de alta tensión de unas cinco pulgadas de diámetro cada uno, enterrado o sumergido a lo largo de todo el trayecto —buena parte bajo el lecho del río Hudson, para lo que se necesitaron embarcaciones especiales capaces de excavar zanjas mediante chorros de agua a presión sobre el sedimento. El proyecto, financiado con capital privado por un total de 6.000 millones de dólares, es fruto de la asociación entre Transmission Developers (propiedad de la gestora de activos Blackstone) e Hydro-Québec, la empresa pública que gestiona la generación y transmisión eléctrica de la provincia canadiense.
La promesa de la CHPE es notable: podría cubrir hasta un 20% de la demanda eléctrica de la ciudad de Nueva York, en gran medida con energía hidroeléctrica de Quebec, provincia donde más del 99% de la electricidad procede de fuentes renovables (sobre todo hidráulica, aunque la eólica crece con rapidez). Nueva York, en cambio, sigue dependiendo mayoritariamente de combustibles fósiles pese a contar con cierta capacidad hidroeléctrica, nuclear y eólica propia. La interconexión de redes como esta se considera una vía para acelerar el abandono de los combustibles fósiles, ya que permite mover electricidad hacia donde se necesita y, según investigaciones citadas en el artículo, puede reducir tanto las emisiones como los costes del sistema al limitar la necesidad de construir nueva capacidad de generación.
El 3 de julio, durante una ola de calor, la red eléctrica de Nueva York importó 52 gigavatios-hora de electricidad desde Canadá, equivalente a cerca del 9% de la demanda total del estado ese día, y parte de ese flujo llegó precisamente por la CHPE. Sin embargo, la línea ha tenido un arranque accidentado: sufrió dos interrupciones. La primera, el 1 de julio, se atribuyó a un disparo en un convertidor del lado canadiense de la frontera. La segunda comenzó el 4 de julio y, según el artículo, la línea seguía fuera de servicio la mañana del 22 de julio. Los responsables localizaron el problema en una sección dañada del cable en el lado estadounidense de la frontera; la empresa fabricante envió expertos para investigar la causa, y la sección afectada ya fue retirada y sustituida. Según Lynn St-Laurent, portavoz de Hydro-Québec, se estimaba que los trabajos restantes, incluidas las pruebas posteriores a la reparación, concluirían durante el fin de semana (con respecto a la fecha del artículo).
Algunos expertos consultados, como Normand Mousseau, profesor de física en la Universidad de Montreal, señalan que este tipo de contratiempos no es inusual en proyectos de infraestructura nuevos, ya que el equipamiento no queda realmente puesto a prueba hasta que entra en operación. El artículo señala un paralelismo con la línea New England Clean Energy Connect, que conecta Quebec con Maine a lo largo de 145 millas y que abrió en enero: también ha sufrido interrupciones y apenas ha aportado energía adicional al noreste de EE. UU. hasta el momento.
Para Nueva York, el hecho de que la red no dependiera todavía de la CHPE resultó ser una fortuna durante la ola de calor: según Kevin Lanahan, portavoz del New York Independent System Operator (el operador de la red del estado), los estudios de planificación no asumían que la CHPE estaría disponible este verano, lo cual fue precisamente uno de los motivos por los que la red funcionó con fiabilidad durante el episodio de calor. Un principio central de la planificación de fiabilidad, señaló, es no depender de un único proyecto. Aun así, la expectativa es que, a medida que el equipamiento se someta a más pruebas de estrés y las compañías eléctricas ganen confianza en la fiabilidad de estos proyectos, líneas como la CHPE puedan asumir un papel cada vez mayor en la red en los próximos años, dado que representan inversiones a muy largo plazo.
Un factor adicional a vigilar es el estado del parque hidroeléctrico de Quebec: la región ha sufrido una sequía intensa durante los últimos tres años, que ha mermado las reservas de agua utilizadas para generar electricidad. Esto podría significar que, incluso con las líneas de transmisión operativas, no siempre habrá disponible la abundante energía hidroeléctrica necesaria para exportar a través de la frontera, lo que introduce una incertidumbre adicional sobre cuánto podrá aportar realmente la CHPE al suministro neoyorquino en los próximos años.
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