Zuckerberg admite que la apuesta de Meta por la IA agéntica se ha estancado tras despedir a 8.000

🕒 Publicado en Zendoric: 5 de julio de 2026 · 04:36
El CEO de Meta reconoce ante sus empleados que los agentes de IA no han avanzado al ritmo prometido, dos meses después de recortar el 10% de la plantilla global para financiar una inversión de 145.000 millones de dólares. El miedo a quedarse atrás, admite, guió decisiones que ahora toca corregir.
En un town hall interno cuya grabación llegó a Reuters, Mark Zuckerberg admitió que "la trayectoria del desarrollo agéntico en los últimos cuatro meses no se ha acelerado como esperábamos", y que las apuestas de reestructuración de la compañía "todavía no han dado sus frutos". La confesión llega apenas dos meses después de que Meta despidiera a unas 8.000 personas —el 10% de su plantilla global— y reasignara a otras 7.000 a equipos centrados en IA, todo mientras la empresa proyecta gastar hasta 145.000 millones de dólares en infraestructura de IA este año. Zuckerberg reconoció que la reorganización no fue tan "limpia" como debería y que los ejecutivos calcularon mal los tiempos, aunque espera beneficios tangibles en tres a seis meses.
Un detalle revelador: Zuckerberg contó que a principios de año, cuando se planificaban estos recortes, los ejecutivos estaban "súper optimistas" con herramientas como Claude Code de Anthropic, y que esas conversaciones estuvieron impulsadas por el miedo a quedarse atrás frente a la competencia, no por una evaluación serena de capacidades reales. Es el mismo patrón de decisión-por-pánico que venimos observando en otras empresas: recortar primero, medir después. El CTO Andrew Bosworth añadió más ruido a la jornada, calificando en un memo interno filtrado el despliegue de la nueva división Applied AI —creada en marzo con 6.500 personas— como "atroz", con empleados describiendo el ambiente como caótico y, en palabras de uno de ellos, "un gulag". Bosworth prometió limitar a 20 los reportes directos por manager e invertir en desarrollo profesional para recomponer la moral.
El mismo town hall trajo una nota algo más tranquilizadora: una revisión del software de seguimiento de ratón de Meta, pausado tras la polémica, no encontró datos de empleados usados para entrenar IA, y si el programa se reactiva será opt-in, revirtiendo la postura de abril quinientos cuando se dijo a los empleados de EE.UU. que no había forma de desactivarlo.
Nuestra lectura: este caso ilustra con nitidez la brecha entre la narrativa de urgencia competitiva —"tenemos que movernos rápido o Anthropic y OpenAI nos comerán"— y la realidad de que los sistemas agénticos, por prometedores que sean, todavía no maduran al ritmo que sugieren los titulares. Despedir a miles de personas por miedo, para luego admitir que el progreso técnico no acompañó la decisión, es un coste humano real que conviene no minimizar, y encaja con nuestra tesis de que el impacto de la IA en el empleo es desigual y a menudo mal calculado por las propias empresas. A largo plazo, la promesa de la IA agéntica —liberar a las personas de tareas repetitivas para que se dediquen a lo que aporta valor genuino— sigue en pie, pero el camino hasta ahí exige mucho más rigor del que Meta demostró aquí, y menos decisiones tomadas desde el pánico corporativo.
🔗 Relacionadas en Zendoric
- El parón de los agentes de IA en Meta desmonta el mito del reemplazo inmediato de empleados · 2026-07-04
- Zuckerberg admite que los agentes de IA de Meta van más lentos de lo previsto: el hype choca con la realidad · 2026-07-03
- El fin del SaaS por asiento: Gartner cifra en 234.000M$ el gasto que la IA agéntica va a redistribuir · 2026-07-07


